Con la construcción de un muro perimetral de 68 metros, en la calle Rengifo, entre Olivos y Raimundo Charlín, el Instituto Horwitz, le da una nueva cara a este barrio.
Es sabido que sectores como el Mercado Central, el Barrio Bellavista, Patronato y Estación Mapocho, entre otros, están catalogados dentro de las zonas de mayor interés patrimonial de Santiago, sin embargo, a través de los años se han visto afectadas por muchas externalidades negativas en su contexto inmediato: “homeless” e inseguridad social.
Punto en común de estos cuatro sectores mencionados, es que todos rodean al Instituto Psiquiátrico “Dr. José Horwitz Barak”, cuyo entorno inmediato, el “Barrio Charlín”, tiene graves deficiencias de seguridad y es foco de delincuencia y de incivilidades.
Por ello, en abril del 2024, el Comité de Inversiones de dicha institución, aprobó de forma unánime, la priorización y financiamiento de la construcción de un muro perimetral que recuperara una franja de casi 300 m2 en la calle Rengifo, colindante con el ala oriente del predio.
Fue así, que, durante el plazo de 90 días, se realizaron los trabajos para levantar un nuevo muro perimetral de 68 metros de largo y que permitió recuperar para el Instituto Psiquiátrico, una franja de casi 300 m2 de terreno, que, hasta ahora, estaba a libre disposición como terreno baldío y que era ocupado constantemente por personas en situación de calle, para instalar rucos, hacer fogatas y botar grandes cantidades de basura.

Para Andrés Moya Márquez, arquitecto y jefe de la Unidad de Proyectos del Horwitz, recuperar esta franja “aporta a entregar una nueva imagen de nuestro Instituto hacia la comunidad. Este es un muro que reúne materiales que dan cuenta de nuestra historia: el ladrillo que conforma la estructura de nuestros edificios patrimoniales, como el Teatro Grez y Lavandería construidos a fines del siglo XIX y el hormigón armado, como material moderno que conforma el sistema estructural de todos los pabellones construidos a mediados del Siglo XX”, explica.
“El muro construido con una altura de 2,5 metros, logra una transparencia muy equilibrada del 50% intercalando paños opacos de albañilería y paños transparentes con rejas metálicas. Esta conformación fue exigida y aprobada de la Dirección de Obras Municipales de Recoleta”, explicó el arquitecto.
“En el futuro implementar esta tipología de muro en otros límites de nuestra propiedad, posibilitará que nuestro Instituto se integre visualmente hacia el contexto circundante, logrando mostrar su identidad conformada por muchos edificios que tienen gran valor arquitectónico y un área patrimonial por excelencia conformado por los edificios patrimoniales Teatro Grez -Lavandería y la Plaza principal que los antecede, que posee muchas especies vegetales de gran valor”, recalca Moya.

En la misma línea argumentativa, comenta que “con este gesto, se intenta que a futuro podamos ir mostrando nuestra identidad y yo creo que va a ser un aporte a la comunidad y para nosotros. Y eso, sin poner en riesgo la seguridad de nuestros usuarios, porque esta tipología de muros se aplicaría en los límites de la propiedad, diferente a la conformación de los muros que limitan los patios de pacientes que son de mayor altura y 100% opacos con objeto garantizar la seguridad y tranquilidad de nuestros pacientes”.
Finalmente, el arquitecto del Instituto Psiquiátrico, remarcó que el desafío ahora es “enfrentar los riesgos de seguridad que tenemos en el barrio. De alguna manera, este proyecto está erradicando esa situación, ya que esta franja era utilizada por muchos homeless que hacías sus rucos, que ponían en riesgo la zona por incendios, con basura que traían de varias zonas, etc. Es decir, de una externalidad negativa estamos pasando, esperamos, a una positiva”, finalizó Andrés Moya.
Ahora, en los próximos días y precisamente para evitar que externos intenten “tomarse” la nueva franja, se colocarán barreras disuasivas.













