Durante el Consejo Técnico Ampliado de octubre, la Unidad de Desarrollo Institucional y Control de Gestión, junto al Director del Horwitz, mostraron los avances del masterplan, que busca cumplir con estándares de calidad adecuados y que nos lleven “a ser una institución gravitante, que cumpla requisitos de investigación, docencia y asistencia”, recalca su director, Juan Maass.
La historia del Instituto Psiquiátrico ha sido testigo del crecimiento, fortalecimiento y avances de nuestro país desde que fue creado, hace 172 años, como Casa de Orates. Luego, pasó a ser el Manicomio Nacional y recién en la década del 50, en el siglo XX, pasó a denominarse Hospital Psiquiátrico, con la construcción del actual edificio.
Así, no cuesta imaginar que hoy, en pleno siglo XXI el diagnóstico sea claro: Con una infraestructura que tiene entre 70 y 170 años, es muy complejo responder adecuadamente a los cambios del modelo de atención de salud mental, tanto a nivel ambulatorio como de hospitalizados, que considera nuevos estándares de respeto a los derechos humanos y un cambio en el perfil de pacientes en patologías de salud mental de alta complejidad.
En ese escenario es que se trabaja a toda máquina en el Plan de Normalización del Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak. “Esto significa que el establecimiento será llevado a la ‘norma’, es decir, que cumplirá con todos los estándares de calidad para atender de la mejor forma a los habitantes de la zona norte y, por qué no, del país, todo esto bajo la guía del Plan Nacional de Salud Mental 2017 – 2025”, comenta Patricia Villarroel, jefa de la Unidad de Desarrollo Institucional y Control de Gestión, quien junto al Director, Juan Maass Vivanco, presentaron los avances de este trabajo en la sesión del Consejo Técnico Ampliado correspondiente al mes de octubre.

Según explicó Patricia Villarroel, el proyecto consiste en la reconstrucción y remodelación del complejo de edificios que conforman el Instituto. “El nuevo recinto cumplirá con todas las exigencias en términos de construcción, diseño, autorizaciones sanitarias y normas técnicas, incorporando tecnologías, automatización de los procesos de farmacia, telemedicina sincrónica y asincrónica, sin dejar de lado estándares de las Unidades Hospitalarias de Cuidados Intensivos de Psiquiatría (UHCIP), además de los que nos exige la Ley de Salud mental y las normas de respeto a los derechos humanos”.
La Jefa de la Unidad de Desarrollo Institucional, explica que hoy “estamos en la etapa de estudio preinversional, donde se están viendo las posibles alternativas de solución a través de un estudio realizado por una empresa externa. Además, la Dirección ya está trabajando en el Modelo de Gestión, que incluye todas las temáticas que se requieren incorporar para un nuevo Instituto”.
Patricia Villarroel, destacó, además, el rol fundamental que tendrá la comunidad hospitalaria, “en la co-construcción de todas las áreas que se requieren para el estudio pre inversional, es decir, en la etapa de diagnóstico, los servicios con que contamos y cuáles son los requerimientos, las brechas en todo ámbito, entre otros, lo que será una realidad, cuando el proyecto cuente con financiamiento”.
En ese sentido, Villarroel explica que el proyecto se encuentra en el Banco Integrado de Proyectos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia (Mideso) para que se solicite formalmente financiamiento y cuente como iniciativa de inversión pública para la Dirección de Presupuesto (Dipres), del Ministerio de Hacienda.

Por su parte, el Director del Instituto Psiquiátrico, Juan Maass Vivanco, valoró que la comunidad, partiendo por el Consejo Técnico Ampliado, donde están representados todos los estamentos del Instituto, empiece a conocer el proyecto, que va más allá de mejorar los edificios, porque “este es un verdadero masterplan de la estructura del Instituto, que actualmente nos ha quedado chica para el desarrollo actual de la psiquiatría”.
“Tenemos pensada la mejor forma de instalar esto y debe hacerse con recursos nuevos. Por eso hemos postulado al Estudio de Pre Inversión Hospitalaria (EPH), que es la forma que corresponde para que el Ministerio de Salud nos autorice a realizar este estudio pre inversional, porque esto cuesta caro y el Minsal abre esta posibilidad en los establecimientos que están obsoletos, deteriorados y que tienen fallas estructurales”, adelantó el Director Maass.
Lo primero, explica el directivo, “es adecuar el plan de gestión y atención de pacientes, porque ese es nuestro objetivo. Es definir qué necesitamos para una mejor gestión de atención de pacientes. Sin eso, no podemos optar al EPH. Nosotros ya hemos planteado algunas ideas, pero esto tiene que ser participativo y contamos con toda la comunidad hospitalaria para definirlo”.
En ese contexto, comenta el Director del Horwitz, es que se crea la Subdirección de Gestión del Cuidado, atendiendo a que “es una deuda que la institución tenía y que también contribuye a la modernización de un área que es muy relevante en psiquiatría: la gestión del cuidado”.
Asegura la máxima autoridad del Psiquiátrico que “en nuestra disciplina, la Gestión del Cuidado cobra mayor relevancia, porque nuestros pacientes, muchas veces muy graves, otras sin juicio de realidad, nos obligan a que el cuidado deba ser muy especial, donde incluso los funcionarios pueden verse afectados si ese cuidado no se realiza bajos ciertos protocolos o normas”.
“Sabemos que se han generado algunos conflictos con este tema y en ese sentido se ha exigido un aval y yo comparto la idea de que se haga un concurso transparente y externo al Instituto”, dice Juan Maass, quien se muestra confiado en que “esto, definitivamente, no va a ser un problema si se maneja adecuadamente”.
Además, en la presentación ante el Consejo Técnico Ampliado, el Director Maass presentó el bosquejo de la estructura futura, que “esperamos construir junto a la comunidad, tanto profesional como funcionaria”.
El Plan de Normalización se enfoca directamente a la parte funcional del establecimiento y, por eso, el Director pide no olvidar “que este edificio fue construido en los años 50 y hoy está desfasado respecto del modelo actual que el Plan Nacional de Salud Mental propone y, por lo tanto, queremos hacer una propuesta para el Instituto, que sea coherente con los tiempos”.
Esencialmente, explica la autoridad, “se busca agudizar camas, adecuar espacios, dar mejor apoyo arquitectónico y funcional a nuestros pacientes y funcionarios, favorecer los espacios de reuniones, mejorar el hábitat del CAE y su ficha, entre otras medidas concretas”.
“Nosotros tenemos la aspiración de ser una institución gravitante, que cumpla con objetivos de investigación, docencia y asistencia. La forma es que sea asociado con otras instituciones como la Clínica Psiquiátrica Universitaria o el Hospital Roberto del Río en el área infanto-juvenil y otras instituciones. En ese aspecto, tenemos que ser ambiciosos y nos gustaría ser un Instituto Nacional de Salud Mental, ya que aquí se ha construido buena parte de la psiquiatría nacional y nuestro Instituto debe mantener el liderazgo”, plantea Juan Maass.
En esa idea es que hoy, el Plan de Normalización avanza en la gestión para lograr su financiamiento, pero es una tarea a largo plazo, ya que según la experiencia que han tenido otros establecimientos, la materialización de este ambicioso, pero necesario proyecto, se concretaría en, al menos unos 10 años.
Imaginemos la nueva estructura: un edificio que permita entregar las prestaciones con estándares de calidad únicos, que pueda ofrecer una cartera de prestaciones para casos de alta complejidad que, tanto en los dispositivos comunitarios como en servicios de psiquiatría de hospitales base, no son posibles de resolver. Será finalmente un hito de envergadura. La salud mental y la psiquiatría de Chile, lo merecen.












